jueves, 10 de enero de 2008

Jaque

Tú ibas de negro, yo de blanco, así que te dije: "Tú juegas con la negras, yo con las blancas…" te dije jaque, mientras te regalaba nuestra película: Casa Blanca. Te toque para ver si eras real, para ver si no eras un sueño. Y efectivamente existías, aunque lejos de la frontera de lo posible. Hubiera preferido decirte:

"Me duele tanto perderte
Sin haberte tenido
Es tan frío el olvido
Y estas ganas de tenerte

Mis besos inertes
Que no llegan a tu boca
Y este abrazo de muerte
Debajo de mi ropa"

No obstante, me callé. Preferí irme. ¿Para qué decirte lo que ya sabes? Sin embargo, cuando mi pupila soltó definidamente tu imagen pensaba en lo que no dije, en lo que no he hecho. ¡Imagínate todos estos días los hubiera pasado contigo! Pensé en tu abandono y en lo mal que me hiciste sentir. Debo confesarte que en momentos te odiaba. Pero también te comprendía, y en fondo te quería ¿cómo podría odiarte? Tantos sentimientos encontrados. Algunas veces sin querer te veía pasando por la calle ¡al lado de la mía! Y ni siquiera una miraba. Ni siquiera un gesto. Yo pensaba ¿se acordará? Cuantas veces esperaba un mensaje como un naufrago a la orilla de su playa. Pero nada. Las únicas botellas que tenía eran las que me tomaba. Y pensaba, quizás este mal es compartido, y a ella le duele también este olvido. Pero tiene sus propias tácticas, sus propias estrategias. Las mías son más simples: sufrir hasta olvidar. Y pasaban tantas, tantas cosas por mi cabeza… y seguía subiendo la cuesta del olvido. ¡Y cuesta! Créeme. Y no sé si verme te habrá dado alegría, o habrá sido jugo de limón en tus heridas. No sé. Sólo sé lo que imagino. Pero sabes, el pasado sólo se ve, no se puede tocar. Y yo francamente prefiero tocarte…

2 comentarios:

Con Tensión dijo...

Sufrir hasta olvidar....... buena frase!!!!

Anónimo dijo...

penosa historia, y esa frase "sufrir hasta olvidar" nadie la puede encontar buena. Actuando con ese tipo de "mantras" te pirdes todo lo bueno que sucede a tu alrededor.