viernes, 28 de marzo de 2008

Melancólico descenso

Ayer tristemente soñaba
que volvías a mi pecho
que tus besos eran de amor,
de calor y de deseo

Que no eran simplemente las sobras
que se arrojan a los perros
que no era esa piedad maldita
que se regala a los muertos

Y ya no abres la boca
y otra vez te lo agradezco
ya no quiero tus explicaciones
sobre las dudas, el miedo
en mi sueño te callas
y me quedo en tu cuerpo

Pero se deshace esta quimera
en una bandada de luceros
y se agolpan mis extrañas
con el peso del recuerdo
y yo como un pájaro marchito
voy cayendo en mi descenso…

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