jueves, 24 de septiembre de 2009

Nuestro amor
fue desde siempre un niño muerto
sólo de a ratos parecía
que iba a vivir
que iba a vencernos
pero los dos fuimos tan fuertes
que lo dejamos sin su sangre
sin su futuro
sin su cielo
un niño muerto
sólo eso
maravilloso y condenado
quizá tuviera una sonrisa
como la tuya
dulce y honda
quizá tuviera un alma triste
como mi alma
poca cosa
quizá aprendiera con el tiempo
a desplegarse
a usar el mundo
pero los niños que así vienen
muertos de amor
muertos de miedo
tienen tan grande el corazón
que se destruyen sin saberlo
tú lo dijiste
nuestro amor
fue desde siempre un niño muerto
y qué verdad dura y sin sombra
qué verdad fácil y qué pena
yo imaginaba que era un niño
y era tan sólo un niño muerto
ahora qué queda
sólo queda
medir la fe y que recordemos
lo que pudimos haber sido
para él
que no pudo ser nuestro
qué más
acaso cuando llegue
un veintitrés de abril y abismo
vos donde estés
llévale flores
que yo también iré contigo.


Benedetti

jueves, 30 de julio de 2009

LA CHICA DE LO AUDÍFONOS

En Buenos Aires

La vi en Buenos Aires, iba caminando por la calle Alvear en dirección a la feria de la Recoleta. Tenía un hermoso pelo negro rizado que atrapaba con un pañuelo azul, que combinaba perfectamente con su ropa. Piel blanca y suave a la vista. Llevaba puesto unos audífonos y en sus orejas dos aretes de rosacrocita. Sobre su hombre derecho colgaba un bolso que tenía los colores del arco iris. Iba algo distraída observando la arquitectura francesa. Yo la vi desde lejos. Me pareció un ángel que iluminaba la ya iluminada calle Alvear.
Yo iba caminado por la misma acera que ella, pero en sentido contrario. También iba distraído, pero no por la arquitectura francesa, sino por su sonrisa. Cuando ella empezaba a acercarse al área chica de mis emociones, me atreví a susurrarle: “Que Bonita sonrisa, me la prestas para adornarme con ella la boca”.
No sé muy bien si me escuchó, pero me sonrió. Yo la miraba mientras me ahogaba en el mar de miel de sus ojos. Ella siguió su camino sin percatarse de los latidos de mi corazón. Me di vuelta para mirarla, y vi que tenía tatuada dos pequeñas alitas en la espalda. ¡Debía ser un ángel pensé! Ella siguió sin voltear la mirada. En la esquina la esperaba alguien que enseguida la abrazó. Siguieron juntos por la calle hasta perderse. Luego yo me volteé para seguir mi camino, y también me perdí…

La culpa es del destino

Pasaron meses desde aquel día de verano en Buenos Aires. Por ello no dejó de extrañarme cuando la vi en mi ciudad. Debo afirmar con rotundidad que encontrarla no fue mi culpa, fue más bien culpa del destino. Ella seguía luciendo tan hermosa y radiante como la última vez que la vi. Caminaba tranquila con tus audífonos, su bolso y su delicado vaivén al caminar. Por eso me decidí a bautizarla: “la chica de los audífonos”.
Me gustó desde que la vi, no sé muy bien el porqué, creo que en otra vida tuvimos algo. En fin. La cosa es que la vi otra vez, y ahora sí me armé de valor para hablarle. Me acerque a ella y le dije muchas cosas. Algunas graciosas, otras un tanto superficiales, menos mi pregunta: "Quieres ser mi amiga". Quería ser su amigo, o más bien quería conocerla más y tener la oportunidad de acercarme a ella.
Yo en ese entonces no conocía casi nada de ella, ahora mi situación no es mejor. Aunque algo me queda claro con absoluta certeza: ¡este extraño sentimiento de dependencia, esta extrañeza de extrañarle!
A veces en la calle se aparecía en otra crespa con audífonos, que de espalda, y mediando la distancia, hacía que mi estómago diera un brinco. Pero lamentablemente no eras ella. ¿Dónde estarás? Me preguntaba mientras repetía su nombre como un mantra: Carla, Carla. Con ello quería intentar que la fuerza de la psico-magia la trajera hasta aquí. Solamente espero que te acuerdes de mí querida Carla, pensaba mientras caminaba a mi trabajo. Llevaba la cabeza en tus ojos mientras el mundo pasaba distante y sin interesarme: rostros, voces, movimientos; alguien me saludaba, le devolvía el saludos y seguía pensando en ti. Pienso y pienso, pero esta rutina no calma esta sed de encontrarla…

Jaque

Después de un tiempo tuvimos algo. Pero se fue. Sin embargo, un día la encontré en la calle. Ella iba vestida de negro, y yo de blanco, lo que me dio oportunidad para decirte: “Tú juegas con la negras, yo con las blancas...” “Te tengo en jaque”. Le toque el brazo para ver si era real; para ver si no era un sueño. Y efectivamente existía, aunque lejos de la frontera de lo posible. Hubiera preferido decirle:
"Me duele tanto perderte
Sin haberte tenido
Es tan frío el olvido
Y estas ganas de verte
Mis besos inertes
Que no llegan a tu boca
Y este abrazo de muerte
Debajo de mi ropa"

No obstante, guardé silencio. Preferí irme. ¿Para qué decirle lo que ya sabía? Sin embargo, cuando mi pupila soltó definidamente su imagen pensaba en lo que no dije, en lo que no hice. ¡Pensar que todos estos días los hubiera pasado ella! Pero recordé su abandono, y lo mal que me hizo sentir. Debo confesar que en algunos momentos llegué a odiarla. Pero también la comprendía, porque en el fondo la quería ¿Cómo podría odiarla realmente? Tantos sentimientos encontrados.
Algunas veces sin querer la veía pasando por la calle ¡al lado de la mía! Y ni siquiera lanzaba una miraba a mi vereda. Ni siquiera un gesto. Yo pensaba ¿se acordará? Cuantas veces esperé un mensaje, como un naufrago a la orilla de su playa. Pero nada. Las únicas botellas que llegaban a mi playa eran las que me bebía recordándole. Y pensaba, quizás este dolor es compartido, y a ella le duele tanto como a mí. Pero ella tenía tus propias tácticas y estrategias, mucho más refinadas que las mías. Las mías eran mucho más burdas: sufrir hasta olvidarla.
Pasaban tantas, tantas cosas por mi cabeza, mientras seguía subiendo la cuesta del olvido. Y créanme ¡cuesta!
Yo no sé si verla en carne y hueso me habría dado alegría. No lo sé. Sólo sé que siempre la imaginaba. Pero ya saben, las imágenes sólo se ven, no pueden respirarse. No obstante terminé imaginándome un mundo con ella. Un mundo en que nuestros corazones coincidían.

Adiós

No sé si fue un sueño o realmente la volví a encontrar. El caso es que se supone que la esperé un día a la salida de su trabajo para entregarle algo. Esto fue lo que ocurrió:
Carla: -¡Uyyyy!, ¿y tú? ¿De dónde apareciste? Casi me da un ataque al corazón.
Yo: - Para eso tendrías que empezar por tener corazón. Disculpa por mi sarcasmo, pero fue lo único que me dejaste cuando te fuiste. Así que desde ese día me acompaña a donde voy. Otra vez disculpa.
Carla: - No te preocupes, ¿pero cómo has estado? Tanto tiempo sin verte.
Yo: - Lo dices con un tono que hasta parece que verdaderamente te importara saberlo. Pero no te preocupes, sólo soy un recuerdo que te recuerda. Tú ya tejiste la manta de olvido con la que te cubres. Yo en cambio sigo con insomnio de olvidarte. Simplemente venía a entregarte esto y me voy.
Carla: - ¿Pero por qué dices eso? Realmente estaba preocupada por ti.
Yo: - Es que no se notó mucho, pues cortabas el teléfono cuando te llamaba, no contestabas mis correos, ni mis mensajes, nunca me llamaste, ni escribiste, ni nada. Por ello, me surgieron algunas pequeñas dudas respecto a tu preocupación. Pero claro está, dudas infundadas. Disculpa, no puedo evitar el sarcasmo.
Carla: - ¡Pero qué quieres que hiciera, tú sabías que estaba comprometida! No podía buscarte más. Debía terminar de una vez por todas con nuestra relación.
Yo: - ¿Relación? Por lo menos le das un nombre. Nunca supe realmente lo que fuimos, y menos lo que yo fui para ti.
Carla: - Bueno eso ahora ya no importa. Lo único que importa es que estás bien.
Yo: ¡Bien! ¿Bien? Claro, muy bien. Las flores me sonríen cuando paso por su lado. Los pajaritos me despiertan con sus trinos en la mañana. Los…
Carla: - Insistes con tus sarcasmos.
Yo: - Disculpa. Disculpa. Como te dije sólo venía a dejarte esto. Era lo único que me quedaba de ti. Así se me terminarán las excusas para buscarte.
Carla: - No debiste molestarte.
Yo: - Tenía que molestarme. Tus recuerdos me hieren. Aunque cuando te fuiste guardé el vaso donde tomaste agua, hasta que el agua se puso verde. No podía lavarlo, pues tenía la huella dactilar de tu beso. Pero ya ves, ahora prefiero no guardar ningún recuerdo tuyo.
Carla: - Bueno, me tengo que ir.
Yo: - Como siempre. Siempre te tenías que ir, y ahora no es la excepción, aunque sabes que ya no nos volveremos a ver más. Sabes, antes de irte quería decirte que:

“Tú te quedas con él
y él pensará que te gana
pero no te llevarás
ni te llevaste
los orgasmos que dejaste
en mi cama”.

Carla: - ¡Ya… basta! Suficiente! me tengo ir…
Yo: - Bueno… ándate.

El
Adiós definitivo

Gracias por acudir a la cita. Pensé que no te ibas a juntar conmigo, pues como no me contestabas el teléfono creí que te habías arrepentido. Pero no, me equivoque, ¡que bueno! Al principio estaba ansioso por el encuentro. De repente llegaste. Eras tú, en cuerpo y alma. Eras tú la que tanto quise, aquella por la que me consumí lentamente. La que no veía desde hace mucho tiempo. Llegaste, te abracé, y mis brazos recordaron tu cuerpo. ¿Dónde vamos? Te pregunté. Era curioso hace tanto tiempo que no te veía, pero parecía que te había visto hace poco. ¿Sería por tanta vida compartida? ¿Sería porque te quise demasiado? No lo sé. La cosa es que no sabía muy bien que decirte, no atinaba. Pero hablaba para que no te aburrieras. Sin embargo, no sabía si mi verborrea te aburriría más todavía que mi silencio.
Quise llevarte al restorán más bonito que quedara cerca de tu casa. De repente estabas sentaba frente a mí comiendo sushi y poniendo caras extrañas por el sabor, sobre todo cuando comiste los pétalos de jengibre. Me dio alegría, porque igual te reías. Y a pesar de tus reclamos creí que la estabas pasando bien. Me insistías en que te hablara, pero yo no sabía que decir. ¿Y qué te podía decir? Pensé en preguntarte porque te fuiste la última vez. Pero para qué… ya no tiene asunto. O decirte: estás tan hermosa como siempre. Si ya lo sabes, siempre has sabido que eres hermosa. O preguntarte ¿estás con alguien? ¿Estás enamorada? La verdad prefiero no saberlo. O contarte que cuando te fuiste anduve triste mucho tiempo, tanto que se notaba en mi ropa: siempre de gris. Para que contarte eso. Era mi pena. Sólo mía. Por eso solamente hablaba de cosas que seguramente no te interesaban.
Bueno el sushi no te gustó mucho, al jugo de frutas le faltaba azúcar, pero el kisch te gustó, aunque lo encontraste seco. Siempre reclamabas, esta no fue la excepción. Pero me hizo gracia. Te quisiste ir. Te llamaron al celular. Yo respeté tu decisión. A fuera la noche estaba tibia. Muy adecuada para caminar. En ese trecho no hablaba, mientras me acordaba de los días en que salíamos a caminar. Esos fueron muy buenos momentos. Me vino una nostalgia que pensaba que ya no existía. Por eso simplemente preferí guardar silencio. El camino se hizo demasiado corto hacia tu casa. En la esquina te despediste. Te di un abrazo, un abrazo que intenté llevarme conmigo. Pensaba mientras te abrazaba que quizás no te volvería a ver nunca más… Te fuiste segura, te despediste alegre. Yo sentí pena, debo ser sincero. Pero no te la mostré. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido, que quedó, sin quererlo, esta nostalgia.
Caminaste segura, me volteé para ver como te perdías. Te perdiste y yo otra vez recordé lo mucho que perdí cuando te fuiste…

Una sorpresa

Desde ese tiempo a esta parte ya sólo te veía en mis sueños. Ya casi se había oxidado el recuerdo de tu cuerpo. Pero un día en Atocha yo miraba las escaleras esperando ver a alguien conocido, cuya compañía iluminara la pereza oscura de esas horas. Y por sorpresa apareciste. Salí a tu encuentro y te dije: ¡Qué hace aquí en Madrid! Y antes de que contestarás te dije: No me digas nada. Sólo déjame abrazarte...

jueves, 11 de junio de 2009

Estas hecha de una luz

Estás hecha de una luz
que no produce sombra,
de un fulgor de estrella
que recuerda la alborada,
cuando mundo al verte
se queda sin respiración...

Estás hecha de algo
más puro que el éter,
del que quizás fueron hechas
las alas de los ángeles,
y como ellas también vuelas
por las hendijas de los cometas...
Esas calles

Esas calles me vieron
derrochar mi agonía.
Atónicos los perros vagos,
las parejas abrazadas,
los niños huérfanos del día,
me vieron perderme en la noche
y esperarte en esta esquina.

Mis pasos instintivamente
me llevaban a su casa,
mientras pasaba por esos lugares
llenos y llenos de tantos
de tus recuerdos.

Quizás nunca lo supiste,
Quizás lo sospechaste,
Yo era esa sombra negra que
detrás de un árbol se escondía,
esa sombra oscura
que movía el viento.

Yo era ese que miraba
como un zombi hacia tu puerta,
que se congelaba sediento
del calor de tu presencia.
Quizás lo supiste,
quizás lo sospechaste.

Y tú dentro de tu casa,
soñando con nuevos amores,
pensando en otra manos
que acariciaran tu vida.
Tranquila, reposando
en el abrigo de tus sueños...

viernes, 5 de junio de 2009

Te acuerdas

Te acuerdas,
la luz suave de mi habitación
te bañaba,
recortaba justo
tu figura
lo necesario
para verte,
pero que importaba,
lo que no hacían mis ojos
lo hacían mis manos,
que aún recuerdan
las suavidad

de tu cuerpo.

Un día, después de una llamada
me supe sin ti.
La soledad que amenazaba
reemplazó tu cuerpo,
tu risa,
y ese pelo crespo
que tanto me gustaba.
Luego me fui.
Madrid me recibía
con la frialdad de tu ausencia.
En cada esquina
esperaba encontrarte,
sabiendo
que era imposible.

Te acuerdas.
Parece que esa fuera
la única palabra que nos une:
“te acuerdas”.
Ahora busco en vano
la palabra perfecta,
que te haga saber
lo que quiero que sepas.
Pero hoy no encuentro ninguna,
quizás en el próximo poema...

miércoles, 3 de junio de 2009

Pasos para estudiar en ESPAÑA.

1.- Debes tener claro Dónde y con Quién quieres estudiar. Para ello debes tener en cuenta:

a) La calidad del establecimiento en el que quieres ingresar. Esto lo puedes averiguar en la página de web de la universidad a la que quieres postular.
b) La calidad del programa de post-grado al que quieras acceder y la compatibilidad con los gustos o intereses que tú tengas.
c) Tus capacidades para poder enfrentar adecuadamente ese programa:
c.1. Intelectuales: capacidades de comprensión, de síntesis, de análisis, etc.
c.2.Volitivas: orden, empeño, esfuerzo, perseverancia, etc.
c.3. Emotivas: gusto por el estudio, capacidad de adaptación, tolerancia a la soledad, etc.
d) La duración del programa.
e) El factor económico. Debes decidir si quieres venir con alguna beca o en forma particular. Este factor que resulta esencial. Para ello debes averiguar que universidad es más barata, cuál ofrece becas y que tipo de becas, etc.


2.- Una vez que tengas claro esto debes:

a) Escribir a la universidad para pedir que te acepten en el doctorado o magíster que quieras hacer.
b) Ir al ministerio de educación (hay que pagar) y del exterior para que certifique tus títulos y certificados de notas. Luego debes ir al consulado de España (hay que pagar) para que también te legalicen dichos documentos.
c) Debes hacerte un chequeo examen médico en el hospital español. Te pedirán una radiografía de tórax y un examen completo de sangre. Conviene que te hagas dichos exámenes por tu cuenta (pues salen más baratos) y los lleves el día en que te den hora con el médico.

3) La universidad española también te exige ciertas cosas. A mí me pidieron esto en la Universidad Pontificia Comillas para realizar el doctorado:

a.- Rellenar y enviar una solicitud de admisión a los estudios de Doctorado que encontrarás en la página web de la universidad, y a la que deberás acompañar con los siguientes documentos:

1.- Fotocopia del Título de licenciatura y master certificada por Notario con firma legalizada.
2.- Certificación académica comprensiva de todos los estudios universitarios cursados, en original con firma legalizada o fotocopia certificada por Notario con firma legalizada. Esta certificación debes pedirla en la universidad donde realizaste la licenciatura y el master.
3.- Dos cartas de presentación de profesores universitarios, especialistas o investigadores, informando sobre las aptitudes académicas y personales.
4.- Escrito personal indicando las razones por las que deseas iniciar sus estudios de Doctorado en nuestra Universidad en el programa seleccionado y su disponibilidad de tiempo.
5.- Fotocopia del DNI o Pasaporte.
6.- Dos fotografías tamaño carnet.

Si quieres estudiar en otro país debes tener en cuenta lo siguiente:
Londres y Francia, son más caros que Alemania y España. Además, si quieres estudiar en un país con otra lengua debes poseer un nivel muy alto de idioma. De hecho te exigen un examen para ver tu nivel de idiomas. Debes tener en cuenta, que no es lo mismo comprar un pan en otro idioma que asistir a clases, leer y hacer trabajos de alta exigencia.
Espero haberles ayudado en algo. Un gran abrazo... y muchas suerte!

http://www.aemigrar.com/spain/estudiarenespana.php
http://www.cef.es/estudiar-en-espana.htm
http://www.eresmi.com/aieme/guia.html