Te maldicen mis zapatos
Mi camino, mis atajos
Te maldicen mi mirada
Y la cruda madrugada
Te maldicen los segundos
Y los días furibundos
Te maldicen las hormigas
En las patas de mis sillas
Te maldicen mi mañana
Y tus pelos en mi almohada
Te maldicen mi espejo
Y las tablas de mi techo
Te maldicen mis caricias
Y mi irónica sonrisa
Y te maldice el universo
Con la rabia de estos versos…
Mi camino, mis atajos
Te maldicen mi mirada
Y la cruda madrugada
Te maldicen los segundos
Y los días furibundos
Te maldicen las hormigas
En las patas de mis sillas
Te maldicen mi mañana
Y tus pelos en mi almohada
Te maldicen mi espejo
Y las tablas de mi techo
Te maldicen mis caricias
Y mi irónica sonrisa
Y te maldice el universo
Con la rabia de estos versos…


2 comentarios:
Si, me maldicen tus palabras.... pero lo que existe dentro de mi alma no consegirá que no nos veamos nuevamente...
Leí con suma detención tus versos. La poderosa y melancólica desilusión que brota de ellos me retrata una mujer... pero no cualquier mujer... sino una que se fue y te dejó maldito, un poco vivo y un poco muerto. Mi amigo desconocido, las mujeres son como las micros: todas van a alguna parte y siempre destrás de una viene otra... lo importante es que tomes el recorrido correcto y recuerdes que el amor, como las puestas de sol, podrán ser un tanto remilgonas... pero dan sentido a la belleza de las cosas simples de la vida.
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