Quédate con tu escote, tu vestido
Tu amapola, tus gemidos
Con tu blusa, tus zapatos
Tu locura y tus ratos
Tu mentira, tu blasfemia
Con mis besos, mis poemas
Con tu veneno, con tus senos
Con tu piel de terciopelo
Con tu rouge en mi camisa
Con tus excusas que dan risa
Con tus labios de sicario
Con tu libro en mi armario
Con mi rabia, mi sospecha
Con tu cara de sorpresa
Con mi inútil poesía
Ya se está haciendo de día
Con mi párpados abiertos
Con mis lágrimas muerto
Con mi paz, tu lejanía
Ya se está muriendo el día
Y mis ojos ya no quieren
refugiarse en tu mirada
Y ya no creo como en cuentos
Que las brujas se hacen hadas…
domingo, 6 de enero de 2008
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