No fue mi culpa, fue del destino, lucías tranquila y radiante con tus grandes fonos y tu vaivén al caminar… yo te había visto antes y un día te saludé y te bauticé: “Chica Santo Tomás”… Nunca pensé que le debería tanto a este Santo.
Me caíste bien, no sé el porque, creo que en otra vida tuvimos algo. En fin. La cosa es que te vi una vez y otras veces, y otras. Hasta que saliendo del trabajo te vi con unos perros, me acerqué y te hablé un poco de muchas cosas, quizás superficiales, quizás graciosas, menos mi pregunta: "Quieres ser mi amiga". Quería ser tu amigo, o más bien quería conocerte más y tener la oportunidad de acercarme a ti.
Yo en ese entonces no sabía nada de ti, ahora sé casi nada, aunque algo ya tengo claro: este extraño sentimiento de dependencia, esta extrañeza de extrañarte… de echarte de menos… de echarte de más…
A veces en la calle te apareces en otra crespa con audífonos, que de espalda, y mediando la distancia, hace que mi estómago de un brinco… pero no eras… ¿dónde estarás?... y sigo… Otras veces repito como un mantra tu nombre. Solamente espero que te acuerdes de mí. Tengo la cabeza en tus ojos mientras el mundo pasa: rostros, voces, movimientos, el vaivén de la vida. No sabes como a veces maldigo el destino, no sabes como me trago y escupo mis palabras… Como quisiera ser otro, como quisiera saltar tu sombra.
Pienso y pienso, y a veces esta rutina no calma esta sed de tu boca…
Me caíste bien, no sé el porque, creo que en otra vida tuvimos algo. En fin. La cosa es que te vi una vez y otras veces, y otras. Hasta que saliendo del trabajo te vi con unos perros, me acerqué y te hablé un poco de muchas cosas, quizás superficiales, quizás graciosas, menos mi pregunta: "Quieres ser mi amiga". Quería ser tu amigo, o más bien quería conocerte más y tener la oportunidad de acercarme a ti.
Yo en ese entonces no sabía nada de ti, ahora sé casi nada, aunque algo ya tengo claro: este extraño sentimiento de dependencia, esta extrañeza de extrañarte… de echarte de menos… de echarte de más…
A veces en la calle te apareces en otra crespa con audífonos, que de espalda, y mediando la distancia, hace que mi estómago de un brinco… pero no eras… ¿dónde estarás?... y sigo… Otras veces repito como un mantra tu nombre. Solamente espero que te acuerdes de mí. Tengo la cabeza en tus ojos mientras el mundo pasa: rostros, voces, movimientos, el vaivén de la vida. No sabes como a veces maldigo el destino, no sabes como me trago y escupo mis palabras… Como quisiera ser otro, como quisiera saltar tu sombra.
Pienso y pienso, y a veces esta rutina no calma esta sed de tu boca…


2 comentarios:
MMMMMM....... La Guata no engaña!!!... y el destino se lo forja UNO, no dejes que el mundo pase.... otra vez frente a tí....
Mmm, eso me lo habías mandado....lo había leído antes.
Fue rico escucharte ayer, de verdd se oía re mal pero fue agradable escuchar tu voz aunque a la lejanía..
Cuida, y disfruta, y acepta y disfruta, y te quiero y disfruta....ojalá la pases bien allá. Hablamos de ahí.
T.K.M
pd: mis audífonos no eran tan grandes ¬¬
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